sábado, 17 de julio de 2010

Luck

Era cuestión de suerte. Después de meses recorriendo la gran ciudad armado hasta los dientes con currículums, desgastando los zapatos y sudando la gota gorda, bastaba con tumbarse en la playa para recibir una llamada. Nos vamos a Bruselas, volvemos a la vieja europea gris, a la que nunca planeé ir y a la que siempre acabo volviendo. Afortunadamente.

Dos meses en una consultora alemana dedicándome a temas de cooperación internacional en Balcanes y Turquía es una oportunidad apasionante. Sí, en principio hablamos solo de dos meses, pero no es poco en los tiempos que corren y quién sabe las oportunidades que de ahí pueden derivar. Vale, pierdo medio verano mallorquín por la bruma bruseliana, pero ojalá lo hubiese perdido entero con un trabajo así.

De momento volvemos a Bruselas.

El escenario que vendrá después puede ser cualquiera.

Ya os contaré...

viernes, 25 de junio de 2010

Solo es suerte

Mission Bruxelles: FAILED.

Otra vez... A estas alturas cada tópico que te suelta la gente que te quiere es como un puñal. Con la mejor voluntad del mundo cada 'tiene que estar a punto de llegarte algo', 'ha sido mala suerte', 'te vendrá algo mejor', 'es culpa de la crisis' sería un buen chute de ánimo en otras circunstancias pero es un auténtico mazazo cuando llevas tantos meses comprobando que esas frases hechas no responden a la verdad. Fijaos, hay otra que me han dicho varias veces últimamente que me gusta más: 'se trata de estar en el sitio y el lugar indicados'.

lunes, 21 de junio de 2010

Cartas desde San Borondón

El Blog ha muerto. ¡Viva el Blog!

Mucha gente se pregunta, y yo entre ellos, qué sentido puede tener un blog cuando las nuevas herramientas de comunicación, como Facebook, han sido acusadas de asesinarlo. La comunicación en estos días exige inmediatez y brevedad. Triunfa Facebook porque no obligas a nadie a dedicarte dos minutos de monólogo sino que les permites en 120 segundos mantener un diálogo a partir de una simple frase de estado. Por eso tal vez este blog ha abierto y cerrado sus puertas tantas veces, porque su función la cumplen con creces otras herramientas, o eso parece. No cuesta lo mismo llevar al día un blog como Public Boulevard que desde hace cuatro años se escribe para aquellos a quienes no conoces que Geshcann Around The World, pensado para mantener el contacto con los tuyos cuando ahora la gente se reune para charlar, cotillear e intercambiar fotos en una plaza muchísimo más concurrida. Pero la virtud de las nuevas herramientas, su inmediatez y concisión, es su principal defecto frente al blog, y por eso, como hago nuevamente hoy, siempre he acabado por volver.

Un blog personal es un diario de a bordo, es una hemeroteca privada en la que se recogen vivencias cotidianas a las que puedes recurrir con un simple click. Me decidí a reabrir este blog después de visitarlo casi por casualidad, tras haber olvidado hasta la clave de acceso, y al descubrir las anotaciones que publicaba hace a penas un año. Mis primeros pasos en Bruselas... la beca que no llegaba... mi primer día de trabajo... Eso solo puede hacerse en un blog. Así que aquí estamos de nuevo con el propósito de dedicar cada post no solo a quienes me habeis seguido desde que en Padova empezase el capítulo 1 o a quienes se incorporaron en Bruselas, sino al Geshcann del futuro, aquel que dentro de un año repasará lo escrito como si fuese la primera vez que lo lee.

La tasa de mortandad de los blogs es muy alta, ya he comentado antes que hay asesinos muy violentos y entre ellos destacan las redes sociales. Desde 2006 me lancé a una campaña de proselitismo cuya primera víctima fue mi madre. Nacieron Las Recetas de Sara y sobrevivieron a algunas amenazas de cierre. Mi hermana creó Yo te Valoro, blog al que dedicó mucho tiempo y cariño, ideando campañas y lanzándose a los brazos del photoshop... una pena que no le diese continuidad. El Atril sin Zeta de mi padre echó el cierre cuando caían las primeras gotas de esa tormenta que aún nos azota y que tantas víctimas se ha cobrado. Diario de una Científica se quedó en pause y no es porque Myriam no tenga cosas de las que escribir, mientras Isabelitx, al replantearse su mudanza a Londres, congeló su Isabelitx in London. Quien sí mantiene viva su bitácora es Fran, publicando periódicamente sus Fotografías Submarinas. En este puzzle nos falta Sarinha, que ni tiene ni ha tenido habitación en la mansión de la red y que muestra una resistencia sobrehumana a mis intentos por incluirla en mi lista de enlaces... aunque sé que tarde o temprano caerá...

Así vuelve Geshcann Around The World, aceptando a la competencia ¡hasta el punto de unirse a ella!. De ahí que a falta de herramientas de comunicación, me haya lanzado también a eso del microblogging de Twitter como podeis ver arriba a la derecha... ya veremos en que acaba la mezcla. Mientras, para empezar, lo hago con un nuevo homenaje a esa serie que tantas alegrías y disgustos nos dio a muchos. Si el nuevo banner te resulta familiar es, o bien porque conoces Dragonera, o bien porque te has cruzado con el cartel que acompaña a esta carta.

Por tercera vez, queda inaugurado este blog.

viernes, 2 de octubre de 2009

FR 9338

A las 6 de la mañana ya estaba yo haciendo cola para recoger mi acreditación como Gnomo Rastreador no sin cierta prisa… aunque aún no había salido de las instalaciones del europarlamento la sección de personal me parecía otro mundo. ¿Y usted quiere ser Rastreador a su edad? Me preguntaba con incredulidad una antipática Gnomo de Ventanilla. Pues sí, le dije yo muy orgulloso, para ello me requieren. No sin cierta muesca de desprecio, la joven me facilitó un documento que debía firmar después de leerlo… las normas básicas del Gnomo Rastreador eran dos: no interferir en la vida del sujeto rastreado y no leer sus pensamientos. Firmé. Unos segundos después la muchacha me hacía entrega de mi nueva acreditación profesional mientras me despedía de mi antiguo carnet de Hemeroteco y jóvenes Gnomos con cincuenta años menos que yo se arremolinaban admirando esa placa amarilla que en unos segundos les catalogarían como profesionales por primera vez. Y por primera vez en más de seis décadas iba a ver la luz del sol.

jueves, 1 de octubre de 2009

La Mer

Así que estaba yo en mi rinconcito, el mismo que ocupo desde hace sesenta años, atareado con documentos y libros cuando de repente y sin esperarlo, suena el teléfono. Al otro lado del hilo una desconocida voz femenina de edad indeterminable me cambió la vida. No es que no fuese feliz en las catacumbas del parlamento europeo dedicándome a recopilar información de archivo, lo que vosotros conoceis como hemeroteca, es solo que a mi edad apetecen nuevos retos, y este, desde luego lo era. La misteriosa mujer no fue generosa en cuanto a información, pero no tengo por costumbre importunar con preguntas. Solo me dijo que un tal Geshcann dejó de contar su vida en un blog porque con su nuevo trabajo no encontraba apenas tiempo, y que, como el tipo es un poco tarambana, alguien tenía que vigilarlo de cerca, a escondidas sí, pero de cerca. ¿Y por qué yo, señora? Porque nadie conoce mejor Bruselas, porque nadie muestra más empeño en su labor y porque nadie sabe ser más discreto. Y cómo he de nombrar a la señora que de tanta ilusión me colma, que tan cálidas palabras me dedica y que tanta certidumbre deposita en mí. Y aún sabiendo que no era su verdadero nombre, milady respondió: llamadme Madame La Mer. Henchido de orgullo metí mis pocas pertenencias en un saquito y me despedí de mis colegas en los sótanos del europarlamento mientras me preguntaba cómo sería el mundo ahí fuera y, sonriendo con los ojos, silbaba la melodía de Charles Trénet que tantísimas veces había escuchado en mi vieja radio, la mer qu'on voit danser le long des golfes clairs. En unas pocas horas el tal Geshcann debía llegar a Bruselas y a partir de entonces yo sería su discreta sombra. Sí, yo te contaré lo que hace y lo que deja de hacer, sus pasos y sus movimientos, a dónde va y de dónde viene. Esa es mi nueva faena y empieza en unas horas así que te remito a mi primer informe. ¡Por cierto! Mi nombre es Odd, Odd Fortun, y soy un Gnomo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009